Hace ya mucho tiempo que los más de 127 millones de habitantes de Japón se han acostumbrado a un ritmo de vida que les exige amoldarse a las circunstancias y adaptarse a los espacios, incluso si éstos son minúsculos. Por ello, un empresario de Kyoto ha decidido hacer de tripas corazón y ponerle al mal tiempo buena cara, en este caso, al negocio de los hoteles cápsula.

Manteniendo el distintivo aura minimalista de espacio y decoración de los hoteles cápsula, Keiji Shimizu se propuso crear una línea de hoteles en los que se mantuviese la tradicional decoración nipona. El resultado ha sido Capsule Ryokan , un hotel en el que es posible encapsularse y al mismo tiempo saborear la tradicional decoración de las habitaciones de los ryokan, nombre con el que se denomina este tipo de alojamientos tradicionales.

Como llevan haciendo con el propio país durante décadas, tradición e innovación vuelven a encontrarse para ofrecer una nueva vuelta de tuerca que se acomode, con la mejor relación calidad-precio a las necesidades de la ajetreada vida urbana japonesa. Por unos 35 euros al día, este singular hotel ofrece un alojamiento con un tatami de dos metros, aire acondicionado, televisión de 32 pulgadas, wc y ducha en un espacio de diez metros cuadrados. Sólo le falta el jacuzzi.